
Nunca he sabido cómo se visten las banderas por las mañanas,
ni como se cuidan las espadas en los espejos,
desconozco como se ordena el invisible gas
no sabría de que manera entender una conversación
escrita, entre la pólvora y el átomo.
En cambio, y creo que por fortuna
tengo la invencible casualidad de saber
cómo se visten de oro las montañas
entre los bosques de la paciencia eterna
y en la rocosa estabilidad
del silencioso mineral
que serenamente acompaña
a los ríos, sin condiciones
y a los peces, sin armaduras.
Como arpegios que me inundan,
maestros de una orquesta mayor,
corrientes de un ingenio infinito
que me transportan hacia la maravilla,
como viajero de un cuerpo liquido.
ni como se cuidan las espadas en los espejos,
desconozco como se ordena el invisible gas
no sabría de que manera entender una conversación
escrita, entre la pólvora y el átomo.
En cambio, y creo que por fortuna
tengo la invencible casualidad de saber
cómo se visten de oro las montañas
entre los bosques de la paciencia eterna
y en la rocosa estabilidad
del silencioso mineral
que serenamente acompaña
a los ríos, sin condiciones
y a los peces, sin armaduras.
Como arpegios que me inundan,
maestros de una orquesta mayor,
corrientes de un ingenio infinito
que me transportan hacia la maravilla,
como viajero de un cuerpo liquido.
