que secretamente me miran desde las uñas,
acérrimos tridentes subterráneos,
en el río estático de las cadenas.
Hoy tengo cianuro lisérgico en las cicatrices,
cuchillos y cristales en las estaciones del tiempo,
cadáveres pardos en las calles del sueño,
butacas y casquillos, en algún baúl de mi recuerdo.

