La poesía es una flecha libre,
multidimensional y espaciosa,
sin pesticidas, sin amoniacos,
amante escandalosa de la resonancia,
de la mariposa ardiente,
hábil predicadora del espejismo
y de la certeza absoluta.
La poesía se hace rebelde
en las infinitas formas del papel acústico,
escuela abierta en la aritmética del sueño
y en la reverberación mineral de la palabra.
Corazón de pétalo invencible,
para la siempre incondicional belleza.

